El pánico se ha apoderado de los mercados mundiales. La situación está completamente fuera de control y no hay nada que los gobiernos puedan hacer o decir para detenerlo. Como en 1929, cada vez que se pensaba que lo peor estaba por llegar, se producían inmediatamente nuevas caídas. Nadie sabe hasta dónde pueden llegar los precios de las acciones. La economía mundial se encuentra ahora en mar abierto. "Estamos mucho más allá de los fundamentos", dice Chris Orndorff, jefe estrategia de valores de Payden & Rygel, de Los Ángeles. "Esto es sólo puro pánico, eso es todo".